
éste es el último día, pensé. el último. lo pensé luego de hacerlo, una y otra vez, como tantas veces; luego de hacerlo como tantas veces una y otra vez.
lo agarré con mis dos dedos y vi que podía tomarlo. entonces era hora.
también intuí otras desgracias. brotes, mareos, repliegues.
también y por sobretodo entendí que debía hacer una cosa en vez de esa otra. sin estar muy segura, pero problemente si hacía esto, desaparecía eso.
habrá que probar, puesto que aún no lo hago. no es fácil: debo dejar que esto ocurra, aún cuando no sienta ganas. y por lo demás, no puedo irme a dormir con todo eso a cuestas. debo dejar que baje: todo es cuestión de bajar. y sólo depende de la Idea que hay en mí.
ella debe tomarlo mañana en la ducha y botarlo; dejarlo escurrir. que desaparezca por el resumidero, junto con el agua y restos de jabón.
nadie entenderá esto que escribo y ésa es la idea. es mi secreto a voces, y por eso es así, en abstracto.
de todas formas, puedes acomodar cada palabra al peso que a tu pesar te aplasta.
lo bueno de todo esto es que siempre hay alguien que te mira con otros ojos, y te pregunta cosas y te sonríe, convencido de que eres abrumadoramente leve.