
estábamos sentados en un paradero. quiero dejar de fumar, pero prendí un cigarro. de los suaves. quiero dejar de fumar, le dije. deberías, me dijo. y no dijimos nada más. yo empecé a hacer una lista mental de las cosas que quiero hacer. luego me pregunté qué cosas debería hacer. preferí no responderme e inventé otra lista: lista de las cosas repentinas. y de pronto le dije, no he cambiado, pero sé que ya no soy la misma. tiré la colilla al suelo y el la pisó. ahí viene la micro, me dijo.